Productos sin sello que conviene revisar: sodio y azúcar

Equipo editorial · Publicado 7 de noviembre de 2026 · 4 min de lectura

Empaque sin sellos con una lupa sobre sodio y azúcar en fondo naranja con el título del artículo
En este artículo
  1. Por qué un producto puede salir sin sello
  2. El sodio: el límite es por 100 g, el consumo es por día
  3. El azúcar: los nombres y la porción
  4. Una revisión en cuatro pasos
  5. Lo que no puede decirte una etiqueta

Los productos sin sello también conviene revisarlos, sobre todo por su sodio y su azúcar: que no tengan sellos no significa que no tengan sodio ni azúcar. Quiere decir que, por cada 100 g o 100 mL, no alcanza los límites de la NOM-051 o que no se le añadió ese nutrimento. Aun así, el sodio y el azúcar suman a lo largo del día, y por eso conviene revisar la tabla y la lista de ingredientes de lo que sí compras seguido.

Esto es información general, no consejo médico ni nutricional. Se leyeron la norma, el manual de COFEPRIS y dos documentos de la OMS. Los productos y las cifras de los ejemplos son inventados.

Por qué un producto puede salir sin sello

Hay cuatro razones frecuentes:

  1. Está debajo del límite. El sello se activa con 300 mg de sodio o 1 mg por kcal, y con 10 % de la energía en azúcares libres. Un producto con 299 mg de sodio por 100 g no lleva sello.
  2. No se añadió ese nutrimento. La etiqueta evalúa lo añadido durante la elaboración; el manual de COFEPRIS lo ilustra con ejemplos donde no se calcula un nutrimento por no ser añadido.
  3. Está exceptuado. Aceites, azúcar, miel, sal yodada y harinas de cereal quedan fuera, y la norma exime de sellos a productos de un solo ingrediente.
  4. No es un producto preenvasado. Lo que se vende a granel o se prepara en el punto de venta no entra en la norma.

Un producto que no trae ninguno puede declararlo solo con una frase escrita, «Este producto no contiene sellos ni leyendas», sin dibujos que imiten los sellos. La frase informa sobre los límites de la norma, no sobre cuánto comes.

El sodio: el límite es por 100 g, el consumo es por día

La OMS recomienda que los adultos consuman menos de 2,000 mg de sodio al día, lo que equivale a menos de 5 g de sal. Para convertir: 1 g de sal contiene unos 400 mg de sodio. En niños de 2 a 15 años la OMS indica reducir esa cifra según sus necesidades de energía.

Con un ejemplo inventado: una botana declara 150 kcal y 140 mg de sodio por 100 g. Son 0.93 mg por kcal, menos de 1, y 140 es menos de 300; no lleva sello. Pero si comes 200 g en una tarde, son 280 mg, 14 % de los 2,000 mg del día, solo de esa botana.

No hay nada irregular en eso. Lo útil es ver el sodio de cada alimento como parte de un total y comparar la tabla de varios productos, como se explica en cómo comparar dos productos.

El azúcar: los nombres y la porción

Para la OMS, los azúcares libres son los monosacáridos y disacáridos que se añaden a los alimentos, más los que están de forma natural en miel, jarabes, jugos de fruta y concentrados de jugo. La NOM-051 usa la misma definición (numeral 3.6). Recomienda que sean menos del 10 % de la energía diaria, y sugiere bajar de 5 % para más beneficio; 5 % son unos 25 g, alrededor de 6 cucharaditas.

La norma exige que los azúcares añadidos se declaren agrupados bajo «azúcares añadidos», con el nombre de cada uno entre paréntesis y en orden decreciente (numeral 4.2.2.1.8). Algunos nombres que verás:

  • Azúcar (sacarosa), glucosa, fructosa y dextrosa.
  • Jarabes, como el jarabe de glucosa.
  • Miel y jugos concentrados.

Con otro ejemplo inventado: un yogur con fruta declara 300 kcal y 7 g de azúcares añadidos por 100 g. Son 28 kcal, 9.3 % de la energía; queda debajo del 10 % y no lleva sello. Una porción de 200 g trae 14 g de azúcares añadidos, más de la mitad de los 25 g de referencia de la OMS.

Los productos que quedan justo debajo del límite merecen una mirada especial. Con 299 mg de sodio por 100 g y 400 kcal, un producto no llega ni a 300 mg ni a 1 mg por kcal; con 301 mg ya lleva sello. La diferencia entre ambos es de 2 mg, y en la práctica son casi idénticos. Por eso es mejor pensar en el rango que en la raya.

Una revisión en cuatro pasos

  1. Mira el sodio y los azúcares añadidos por 100 g; si están cerca del límite, el producto está «al borde».
  2. Multiplica por la porción que realmente comes.
  3. Lee la lista de ingredientes: busca sal, sodio y los varios nombres del azúcar, sobre todo si aparecen en los primeros lugares.
  4. Suma con lo que comes el resto del día; el límite de la norma no es el de tu dieta.

La herramienta ¿Qué sellos le tocan a este producto? marca como «cerca del límite» lo que está a menos de 10 % de pasarse; ese criterio es de la herramienta, no de la norma, y sirve para detectar lo que queda al borde.

Lo que no puede decirte una etiqueta

Un sello nunca sustituye el criterio médico. Si tienes hipertensión, diabetes u otra condición, tu médico o nutriólogo puede indicarte metas distintas de las generales. Esta página y la app Decodificador de Etiquetas MX solo explican cómo leer la información que ya trae el empaque.

Fuentes